¿Cómo sé si soy víctima de violencia de género?

Muchas mujeres dudan si lo que viven es “violencia” porque a menudo no empieza con golpes, sino con manipulaciones, humillaciones, chantajes o actitudes controladoras. La violencia de género puede ser física, psicológica, sexual, económica o digital. Hacerse esta pregunta es el primer paso para salir del círculo y buscar apoyo.

Señales de alerta

La violencia de género tiene muchas caras. Aquí tienes ejemplos para que puedas identificarlas con más claridad:

Control y celos

Si tu pareja o expareja revisa tu móvil, quiere saber constantemente dónde estás o con quién hablas, y se enfada si no respondes o contestas llamadas, eso no es amor, es control.

Aislamiento

Cuando te hace sentir culpable por pasar tiempo con amistades o familia, o te presiona para dejar actividades que te gustan, lo que busca es dejarte sin red de apoyo.

Menosprecio e insultos

Comentarios que ridiculizan tus opiniones, hacer bromas sobre tus emociones o hacerte sentir “loca” (gaslighting) son formas de violencia psicológica que desgastan mucho.

Miedo e intimidación

No hace falta que haya golpes para que exista agresión: un tono amenazador, gestos violentos, romper objetos o mirarte con desprecio para hacerte callar ya son formas de intimidación.

Control económico

Si no te deja tener dinero, controla tus gastos, te impide trabajar o estudiar, o te hace depender económicamente de él, es violencia económica.

Violencia sexual

El consentimiento es imprescindible siempre. Si te presiona para tener relaciones, te fuerza o te hace sentir obligada, estás sufriendo violencia sexual.

Violencia digital

Vigilar tus movimientos en redes, controlar tus contraseñas, enviarte mensajes constantes o acosarte en línea también son formas actuales de violencia.

Si te reconoces en más de uno de estos puntos, es importante que no lo normalices ni lo justifiques.

El ciclo de la violencia

  • Tensión: pequeños conflictos, reproches, nervios.
  • Agresión: estallido de violencia (insultos, golpes, amenazas).
  • “Luna de miel”: pide perdón, promete cambiar, se muestra afectuoso.
Este ciclo se repite y, con el tiempo, la fase de “luna de miel” tiende a desaparecer y la violencia aumenta. Reconocer este patrón ayuda a entender que no es un hecho puntual, sino un sistema.

¿Qué puedo hacer si sospecho que soy víctima?

  • Valida lo que sientes: si algo te hace daño o te genera miedo, ya es suficiente motivo para pedir ayuda.
  • Háblalo con alguien de confianza: compartirlo puede romper el aislamiento y darte perspectiva.
  • Guarda pruebas si es posible: mensajes, correos, fotografías de lesiones.
  • Elabora un plan de seguridad: ten a mano documentación básica, llaves, dinero, teléfonos de ayuda y un lugar adonde puedas ir si necesitas salir de casa rápidamente.
  • En situación de riesgo inmediato: llama al 112. Es gratuito y funciona las 24 horas.

¿Y si no estoy preparada para denunciar?

Es totalmente normal sentir miedo o dudas. Denunciar es una decisión personal. Lo que sí puedes hacer es informarte de tus derechos y opciones: Si vives en Granollers o en poblaciones cercanas, puedes pedir una cita en nuestro Punt Lila (Carrer Nou 22, Granollers).
Para aprender a detectar la violencia, puedes adquirir herramientas y estrategias en nuestros cursos de Técnicas de Autoprotección para Mujeres.

Ponte en contacto con nosotras, te informaremos.

Llamar al 016 (atención en toda España, 24/7). También WhatsApp: 600 000 016 y correo: 016-online@igualdad.gob.es.

En Catalunya tienes el 900 900 120 o correo: 900900120@gencat.cat.

Recursos en Granollers

Centro para la Igualdad y recursos para mujeres (CIRD)

Carrer del Portalet, 4, 4ª planta (Granollers)

Tel.: 93 842 67 14

Grupo de Atención a la víctima (Mossos d’Esquadra de Granollers)

Carrer Olivar, 6 (Granollers)

Tel.: 93 860 85 00 (Preguntar por el GAV)

Otras poblaciones

Todas las poblaciones cuentan con Puntos de Atención a las Mujeres. Ponte en contacto con tu Ayuntamiento y te informarán.

Un pequeño consejo…

La violencia de género no siempre deja marcas visibles, pero siempre deja heridas. Recuerda: no estás sola, no es culpa tuya y tienes derecho a vivir libre y segura.
— Eva Cuenca Rodríguez, Instructora de Técnicas de Autoprotección para Mujeres.
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