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¿Qué ha pasado en EEUU con el derecho al aborto?

ANNA MONEYMAKER GETTY IMAGES NORTH AMERICA

Para poder entender un poco qué ha pasado en Estados Unidos con la libertad de la mujer, sobre todo de aquellas mujeres que están riesgo de exclusión, hemos de poner un poco de contexto.

Para ello es necesario remontarse hasta 1973, cuando tiene lugar el litigio judicial de Roe contra Wade. En 1969 se queda embarazada de su tercer hijo Norma McCorvey, cuyo pseudónimo en la demanda fue Jane Roe. Norma decidió que no quería llevar a término esa gestación, sin embargo dónde ella vivía, Texas, el aborto era una acción ilegal a excepción de si estaba comprometida la vida de la madre gestante. Así pues, las abogadas Sarah Weddington y Linda Coffee presentaron una demanda en su nombre contra el Fiscal del Distrito local, Henry Wade, en la que alegaban que las leyes sobre el aborto de Texas eran leyes anticonstitucionales, en concreto contra la Decimocuarta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos en la que dice lo siguiente:

Toda persona nacida o naturalizada en los Estados Unidos, y sujeta a su jurisdicción, es ciudadana de los Estados Unidos y del estado en que resida. Ningún estado podrá crear o implementar leyes que limiten los privilegios o inmunidades de los ciudadanos de los Estados Unidos; tampoco podrá ningún estado privar a una persona de su vida, libertad o propiedad, sin un debido proceso legal; ni negar a persona alguna dentro de su jurisdicción la protección legal igualitaria

Sección 1 de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos

Fue entonces cuando un panel de tres jueces del Tribulan de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de Texas falló a favor de Jane Roe. Aunque el Estado de Texas apeló la sentencia directamente ante la Corte Suprema de Estados Unidos, esta resolvió que:

  • Durante el primer trimestre los gobiernos no podían prohibir el aborto en absoluto.
  • Durante el segundo trimestre, los gobiernos podían exigir regulaciones sanitarias razonables.
  • Durante el tercer trimestre, los abortos podían prohibirse por completo con excepción de comprometer la vida o la salud de la madre gestante.

Mientras los hombres decidían sobre la interrupción o no de la gestación de las madres gestantes, Norma McCorvey finalmente dio a luz por tercera vez y entregó al niño en adopción.

Pero ¿por qué esta sentencia fue histórica? Porque en enero de 1973 la Corte Suprema de Estados Unidos calificó de fundamental el derecho a decidir abortar, mientras que el Tribunal Supremo eliminó un siglo de restricciones y penalizaciones sobre el derecho al aborto, declarando anticonstitucionales las leyes de 46 estados.

Por primera vez y sin dejar lugar a dudas, se declaraba de forma oficial y contundente los derechos de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, incluyendo la decisión a llevar a cabo o a interrumpir una gestación vigente.

¿Y qué ha pasado ahora con el derecho al aborto en Estados Unidos?

Evidentemente esta resolución no fue bien acogida por los grupos más conservadores del país, los que también se resguardan bajo la etiqueta de Pro-Vidas.

Según cuenta el periódico France24, el expresidente de los EEUU Donald Trump, también autoproclamado fiel opositor del aborto, nombró durante su mandato a tres nuevos magistrados de carácter ultraconservador en la Corte Suprema de los Estados Unidos, cuyo voto ha sido fundamental para derogar la histórica sentencia de Roe vs Wade.

Seguimos jugando a ser mujeres en un mundo de hombres

¿Qué implica esto? Que la potestad de decisión sobre el cuerpo de la mujer vuelve a estar supeditado a las restricciones impuestas por los hombres. En esa Corte Suprema no hay representación de las mujeres, y por lo visto ni se las espera. Seguimos jugando a ser mujeres en un mundo de hombres.

¿Y sabéis a quiénes afectará? Sí, evidentemente a todas las mujeres, pero sobre todo a aquellas mujeres en riesgo de exclusión, aquellas que no puedan permitirse económicamente viajar a otro estado o país para poder tener derecho a decidir sobre su cuerpo, aquellas mujeres que se someterán a prácticas no reguladas y no seguras, poniendo en riesgo su vida para poder hacer uso de su derecho.

Según podemos leer en ElPaís, más de la mitad de las mujeres que abortaron en 2019 eran afrodescendientes e hispanas según los datos recogidos por el Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC en inglés), siendo un 40% del total nacional menores a 25 años.

Pero… ¿las mujeres podrán ir a la cárcel por abortar? La respuesta es SÍ. En pleno siglo XXI una mujer estadounidense, sobre todo si vive en Texas, podrán ir a la cárcel por ejercer su derecho a decidir sobre su cuerpo. Pagarán con su vida y su libertad por ejercer un derecho que les pertenece, que es suyo y que es nuestro.

Ahora más que nunca las mujeres hemos de tomar conciencia de nuestra situación, y defender nuestra posición, nuestra libertad y nuestra vida. Lo que ha ocurrido en Estados Unidos ha sido un gran retroceso para las mujeres por todo lo que ello implica. Hemos de volver a luchar para volver a ganar aquello que nos pertenece por derecho propio, y mantenernos firmes para que no nos sigan robando derechos.

Pero… ¿las mujeres podrán ir a la cárcel por abortar? La respuesta es SÍ

Es muy fácil sorprenderse e indignarse cuando se nos quitan derechos, y todavía aún más si estas decisiones pasan solamente por manos de hombres. Pero esto no está ocurriendo solo en EEUU. Nuestras compañeras Nicaragua, Honduras, República Dominicana, Chile y El Salvador viven esta realidad desde hace muchos años.

En El Salvador el aborto se prohibió de todas sus maneras en 1998, castigándose con 50 años de cárcel a las mujeres que lo lleven a cabo, y con 12 años de cárcel al personal médico que realice la intervención.

Según Estadísticas de la Organización Panamericana de la Salud indican que, en El Salvador, el aborto no regulado e inseguro es una de las cinco principales causas de muerte en mujeres entre los 15 y 44 años de edad.

Pero no solo se perseguirán y encarcelarán a aquellas mujeres que lleven a cabo la interrupción voluntaria de su gestación, sino que también serán condenadas aquellas mujeres que sí quieran llevar a término su gestación, pero que por algún motivo ajeno a ellas este se interrumpa de manera abrupta. Esto quiere decir que si una mujer sufre un aborto de forma involuntaria recibirá de igual manera una condena carcelaria por las leyes actuales contra el aborto.

Ejemplos de ellos son los siguientes:

Karen fue condenada a 30 años de cárcel por un aborto natural.

“Esme”, condenada a 30 años por un aborto natural.

Elsy pasó 10 años y 7 meses en la cárcel por un aborto espontáneo.

Estos son solo algunos de los ejemplos de lo que también puede ocurrir en Estados Unidos y, si no estamos atentas y no nos defendemos, puede acabar llegando más cerca de lo que jamás creímos que pudiese llegar.

Hoy más que nunca hemos de ser fuertes y, sobre todo, estar unidas.

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