Desconstrucció patriarcal

¿La ovodonación es violencia hacia la mujer?

No hace tanto me interesé por el tema de la ovodonación. No tengo claro si quiero ser madre o no (otro tema que da para otro artículo), por lo que me planteé donar óvulos para que otras mujeres pudiesen darles mejor uso. Al fin y al cabo, hay un gran número de mujeres que desean ser madres pero, por circunstancias varias, no pueden cumplir su deseo por motivos de infertilidad. ¿Qué puede haber de malo en ello?

Aunque se trata de una donación, que según la RAE es “la libertad de alguien que transmite gratuitamente algo que le pertenece a favor de otra persona que lo acepta”, algunos centros ofrecen una compensación económica sustancial por dicha donación, pudiendo llegar a los 1000€ de beneficio.

Al entrar en diversas páginas web para informarme sobre el proceso, te muestran una imagen casi divina y celestial del altruismo que implica el acto de donar óvulos. Te venden una imagen idílica de lo que es que una mujer done óvulos para ayudar a otra mujer, mujeres ayudando a mujeres. Además, no solo se pueden donar gametos (espermatozoides y óvulos), sino que también existe la donación de embriones, conociéndose como adopción de embriones o embrioadopción.

En cuanto al proceso, son bastante escuetos a la hora de explicar en qué va a consistir. Básicamente lo resumen en que, al igual que en cada período menstrual desechas un óvulo que no has usado, lo que ellos hacen es estimular tus folículos para conseguir el mayor número posible, y después mediante una punción indolora te extraen dichos óvulos.

Parece bastante inofensivo e inocuo, y más si vas a ayudar a otras mujeres, y todavía aún más si puedes llegar a percibir una compensación económica de hasta 1000€, que en los momentos actuales durante pandemia y postpandemia puede ser un aliciente muy atractivo (como necesario). Aquí nos deberíamos plantear hasta qué punto es una donación o se convierte en una venta, ya que cuando una mujer dona óvulos por necesidades económicas no está haciendo una donación voluntaria y altruista. En tiempos de crisis, estas donaciones se convierten en un mercado potencial que se aprovecha de aquellas mujeres más necesitadas o en riesgo de exclusión.

¿Pero cuál es la realidad de este proceso? En ningún lado te hablan de los efectos secundarios que pueden aparecer. Te lo muestran como un proceso casi inocuo, en el que el mayor riesgo es ser altruista. Una manipulación emocional en toda regla.

El proceso consiste en, primero, recibir un tratamiento hormonal para la estimulación ovárica que dura entre 10 y 12 días. Este tratamiento hormonal consiste en la inyección de una hormona conocida como gonadotropina coriónica humana.

Una vez se ha completado este primer paso, se continua con una pequeña intervención quirúrgica denominada punción folicular u ovárica, que consiste en que, bajo una anestesia, se extraigan los ovocitos mediante una aguja a través de la vía vaginal.

¿Y los efectos secundarios? Es difícil encontrar en dichas páginas algo relacionado con lo que puede ir mal, que no es poco aunque se considere infrecuente. Ante cualquier proceso médico, aunque sea voluntario, se ha de informar al paciente de todas las consecuencias que pueden derivarse del mismo, y no centrarse única y exclusivamente en la manipulación emocional para conseguir donantes.

Uno de los problemas que pueden derivarse entre el 3-6% de las mujeres que reciben dicho tratamiento es el síndrome de hiperestimulación ovárica o SHO, que consiste en una alta actividad en los ovarios hinchándose más de lo esperado, y produciendo un aumento en la permeabilidad de los vasos sanguíneos, por lo que los fluidos de la circulación sanguínea salen de los vasos y se acumulan en el abdomen y tórax. También puede producir molestia en el abdomen, náuseas, vómito, diarrea y aumento de peso. En casos graves puede producir dificultad para respirar, disminución de la cantidad de orina, formación de coágulos e incluso torsión de los ovarios.

Así pues los efectos adversos más frecuentes, es decir, 1 de cada 10 mujeres, son el dolor abdominal, dolor de cabeza, náuseas, hinchazón y plenitud abdominal, dolor pélvico, cambios del estado de ánimo o carácter, sequedad vaginal, cansancio, hipotensión, el SHO y reacciones locales en el lugar de inyección.

Efectos menos frecuentes pero más graves son un rápido aumento de peso (más de 1kg cada 24h), dolor abdominal intenso, náuseas y vómitos graves y persistentes, disminución de la producción de orinal, falta de aliento, coágulos (trombos) sanguíneos, quistes ováricos, complicaciones en las mamas y abdomen duro o distendido.

Sabiendo todo esto, una persona ya tiene todos los datos para poder tomar una decisión desde la razón, y no desde la manipulación emocional, aunque quién tiene una gran necesidad económica, suele asumir el riesgo sean cuáles sean los efectos secundarios.

Hay muchas mujeres que se han sometido a este proceso sin saber toda esta información, porque nadie se la proporcionó, con lo que fueron víctimas del sistema capitalista y del sistema patriarcal, ya que fueron víctimas de violencia hacia sus cuerpos y, quienes recurren a esto suelen estar motivadas por apuros económicos.

En el perfil de Instagram de @_fisuras podemos encontrar decenas de testimonios de mujeres que se sometieron a estos procedimientos, y algunas a día de hoy siguen arrastrando las consecuencias.

Nuestro cuerpo es nuestro templo, y nosotras somos las diosas que lo habitan. Protejámonos.

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